domingo, 20 de enero de 2013





 
CONQUISTA

Usar el paraje en mi provecho
Intervenir
Una lengua con un lenguaje
Como con un beso
Detener un reproche
Imperial
Y decir este Dios vale
La cabeza gacha
Ocupar vuestras instalaciones
A qué sino
Robarte y un poco aprender
Verte empacar hasta la muerte
Respirar de tu paz o ser pliegue en tu regazo
Amparaje
Una vista nada más e irse como los desagües
Hasta la cloaca de vuelta
Y vigilar viudo
Que mi botín no se opaque
Ahorcar el celibato y armarme de corazón otra vez
Para como las épocas
Volver sobre mi mismo
En ese viaje extraño
A agredirse al golpear y sorprender
Para que de este dios nuestro
La gente use una palabra
Con venir a ser tiempo de relevo
Un cementerio sobre las osamentas de los antiguos
Denominación absurda de un lugar
Mestizar
La violación y el encanto.

USURA

Cada vez te concibo pareciera
Que te dono a la hondonada
O me prendo de cuantas si no apareces
Yo no se amar orar o servir
Y subsisto silbando y mintiendo acertando
Nulo blanco a bofetadas
Tú el engaste de una lágrima parecieras
Lo que no se trata
Cantera de lujosa cascada
Mi sed de pedrerías mi codicia
Y avaro yo de transformar tus vetas la pureza
Mineral de tus sollozos que me miran
En algo para mí en mi tesoro personal
Si te tengo a mí junto
Y te cuento y sumo a ti misma
Cuanto voy descubriendo acaparando
Ahí se van los líquidos lirios
Girando sobre las sombras de agua
Mi tremenda flojera
Cuestiones cansadas de extensas
Bailarina prima de la tragedia
Pareciera que lo importante es empeñarte
 Al planeta las herramientas
Tratarte como a especies caras
Como a asuntos sin tolerancia
Hay quienes no tienen descanso
Qué me importa el pueblo el hambre
A mí que parto de un pronuncio
Sobre el puente y no me quedo nada de lo creído:
Mi tributo es tan sólo lucirte
Pavonearme en los parques como si fueras
Una india un animal sin clasificar
He ahí mi riqueza
Hacer que llores en los rincones
Y que me ames por eso.

jueves, 6 de diciembre de 2012

MATILDE PÉREZ / EXPONENTE DEL ARTE CINÉTICO




Matilde Pérez Cerda, pintora, artista visual y escultora. Nació en Santiago, Chile, el 7 de diciembre de 1920. En 1939 ingresó a la Escuela de Bellas Artes, donde fue alumna de Pablo Burchard y Jorge Caballero. En 1944 estudió pintura mural con el artista Laureano Guevara y fue su ayudante en la realización de murales
Entre 1970 y 1972 fue comisionada por la Universidad de Chile para continuar su investigación y sus estudios sobre arte cinético en París.
Se inició con la pintura de caballete. Haciendo uso de las técnicas tradicionales, ejecutaba principalmente, naturalezas muertas y paisajes. Fue así como emergió al escenario de la plástica junto a la Generación del Cuarenta. Posteriormente aprendió las técnicas del mural junto a Laureano Guevara, especialidad que despertó su interés por la simplificación de las formas.

Su interés por indagar entre nuevos lenguajes plásticos, la llevó a formar parte del Grupo de los Cinco a principios de la década del cincuenta. Esta iniciativa derivó luego en 1955 en la creación del Grupo Rectángulo, posteriormente  llamado Forma y Espacio, en el cual tuvo una activa participación. La autora se concentró en el dibujo bajo los conceptos del orden y la geometría.

En Francia se inscribió en las clases de Jean Bertholle, maestro que en oposición al trabajo que hasta entonces ella había desarrollado, adhería al informalismo, una corriente que daba importancia a la creación como resultado de los impulsos emocionales y la libertad expresiva. Sin doblegarse Matilde Pérez supo valorar su encuentro con Víctor Vasarely como la experiencia más gravitante en su carrera, fue el maestro quien la introdujo a los principios del arte cinético.

Cautivada por el arte que incorpora el movimiento virtual o real como elemento plástico y que toma como base la psicología de la percepción, Matilde Pérez comenzó a realizar collages y a estudiar las relaciones entre formas geométricas, colores y el fenómeno óptico, con el objeto de crear la ilusión de movimiento. Se sumergió en las ideas del Manifiesto Amarillo que contenía el pensamiento de Vasarely, se contactó con el Groupe de Recherche d’art Visuel y recibió las enseñanzas de Julio Le Parc.

Regresó a Chile en 1961, y desde entonces es la principal exponente de la tendencia cinética en nuestro país. Sus obras, pinturas, collages y esculturas acrílicas y metálicas son una muestra de su incesante experimentación con las posibilidades de la creación de movimiento virtual a través de la ilusión óptica. En 1970 incorporó la electricidad a sus obras, es decir el movimiento real, por medio de piezas movibles y focos luminosos.













Fuente: Museo Nacional De Bellas Artes.